La obra pictórica que ilustra la portada fue realizada por el artista plástico Manuel Sandoval Acosta, y se titula «Lucy».

Un periodo de ocho años fue el que Jesús María Flores Luna invirtió en pensar, repensar, abandonar, borrar, reescribir y acomodar La escarcha del corazón, su primera novela y cuarta publicación.

La escarcha del corazón relata la vida de varios personajes que por aras del destino confluyen en “La hacienda”, un lugar de prostitución. La novela muestra distintas personalidades y conciencias. Uno de los hilos temáticos principales es “el chip”, una nueva moneda de cambio que consiste en la introducción subcutánea de un aparato que busca ser universal y la única forma de compra-venta.

Oriundo de Guadalajara, Flores Luna platicó en entrevista con Amate Editorial, casa donde realizó la edición de su libro. Relató que la obra significó un reto ya que no lograba articular adecuadamente lo que quería tratar, por un lado un tema ya de por sí difícil inspirado en el apocalipsis de la Biblia (el chip como la marca de la bestia) y que sabía que si no lo tocaba en esta novela no lo volvería a tocar, y por el otro reflejar el mundo de cada cabeza, es decir las diferencias entre las personas, sus creencias, pensamientos y sentimientos.

La complicación a la hora de la escritura resultó en querer hacer convivir a dos lenguajes distintos, pues el tema bíblico per se, parece pura ciencia ficción, mientras que el resto de la historia se ubica en una realidad cercana a la que vivimos.

“Esa complicación era la que precisamente me hacía abandonar…ya era algo personal entre la novela y yo. (Pero) No quería que me venciera…eran años de trabajo y no quería abandonar definitivamente, echar todo eso por la borda, entonces decía ‘no, tengo que sacarla adelante. La solución era que tenía que escribirla como estaba en mi mente, yo traté de conciliar eso con estructura, por ejemplo con la división de la novela”.

La obra está estructurada en dos partes, en cada una de ellas el foco se pone sobre ciertos protagonistas. Desde la primera parte se toca el tema del chip pero no es hasta la segunda donde este se extiende, precisamente con un personaje religioso.

Jesús María Flores.

A la pregunta expresa a Flores Luna sobre si no temía que la obra se entendiera como moralizadora, el autor respondió que se planteó en diversas ocasiones la cuestión pero “al darles a unos personajes la voz… ¿cómo les quitas el tono, el tinte, el contexto evangelizador?… no se los puedes quitar. Uno de mis personajes es una especie de profeta y (yo sabía) que iba a arrastrar a otros personajes que comparten su creencia…A mí me interesaba dar a conocer este tema como yo lo había escuchado y conocido, (es sencillamente) un punto de vista…Si te fijas en la novela cada personaje toma caminos y decisiones muy personales, es mi visión del mundo, uno por diferentes circunstancias toma un determinado camino, es un tema difícil para literatura, a lo mejor si (La escarcha del corazón) fuera ciencia ficción o estuviera en el contexto de estos libros o estas sagas que hablan de un final de época, sería de forma más natural, pero precisamente yo quería aterrizarlo en lo que pudiera ocurrir en lo cotidiano”.

“El apocalipsis me entusiasma desde niño (no buscaba una historia moralizadora) quería aterrizar cómo un libro escrito hace más de 2000 años podía desarrollarse en una época contemporánea”.

Pero en La escarcha del corazón no todo se trata del chip. Como lo menciona el autor, la obra se ubica en lo cotidiano donde podemos hasta dolernos al ver reflejada una parte de la realidad actual de México: su caos y el infortunio de coincidir con personas sin escrúpulos, pero también la fortuna de encontrar a alguien que de pronto puede brindarnos una mano.

La primera parte de la novela nos cuenta las razones por las que los personajes llegan a La hacienda, la obra busca mostrar la diversidad en causas, los corazones lastimados y heridos, de esa manera rechaza toda generalización.

El libro ya está disponible en Librerías Gonvill, también se puede adquirir a través de Mercado libre por un precio de 150 pesos.

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